El Estado Final de la Iglesia

El Estado Final de la Iglesia

May 16th, 1982 @ 8:15 AM

1 Timoteo 4:1

44- EL ESTADO FINAL DE LA IGLESIA Dr. W. A. Criswell 1 Timoteo 4:1 5-16-82     8:15 a.m.   El mensaje de hoy es el último de la serie de estudios doctrinales sobre eclesiología, sobre la iglesia. Se titula El Estado Final De La Iglesia. Y como...
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1982, 1 Timoteo

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44- EL ESTADO FINAL DE LA IGLESIA

Dr. W. A. Criswell

1 Timoteo 4:1

5-16-82     8:15 a.m.

 

El mensaje de hoy es el último de la serie de estudios doctrinales sobre eclesiología, sobre la iglesia. Se titula El Estado Final De La Iglesia. Y como trataremos en el desarrollo del sermón, consiste en una de las más notables profecías de la Biblia de la que estamos viendo su cumplimiento en nuestro tiempo y en nuestra generación.

En el cuarto capítulo de 1 Timoteo, en el primer versículo, el apóstol habla y suena recurrentemente, como una nota en la sirena de una boya en el mar que marca un arrecife, que marca un banco; esta profecía resuena una y otra vez. Pablo escribe en 1 Timoteo 4:1: “Pero el Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos”—y estamos viendo que esto se cumple, estos son esos últimos tiempos—”en los últimos tiempos, algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios, de hipócritas y mentirosos, cuya conciencia está cauterizada”.

2 Timoteo capítulo 3, versículo 14 expresa: “Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido”. Ahora el primer versículo: “También debes saber que en los últimos días”- en estos días en los que vivimos- “habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanidosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos”… Versículo 5: “que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella”.

Ahora veamos otra vez en el capítulo 4 de 2 Timoteo, el tercer versículo:

 

Pues vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias pasiones, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.

[2 Timoteo 4:3-4]

Ahora, en la segunda epístola a los Tesalonicenses, Pablo escribe sobre el mismo tema en el capítulo 2 versículo 3: “¡Nadie os engañe de ninguna manera! Pues no vendrá, sin que antes venga la apostasía”. También Pablo habla sobre esto en el capítulo 20 del libro de los Hechos, verso 29:

 

Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces que no perdonarán al rebaño. Y de entre vosotros mismos se levantarán hombres que hablarán cosas perversas para arrastrar tras sí discípulos.

[Hechos 20:29-30]

Y así podríamos seguir y seguir. Es un eco resonando a lo largo de todo el Nuevo Testamento, la profecía de una iglesia apóstata, de la apostasía en los últimos tiempos.

Lo que leemos en los escritos apostólicos, bajo la inspiración del Espíritu Santo, no es más que una repercusión de lo que enseñó Jesús. Jesús dijo que el reino de los cielos, el crecimiento de la cristiandad, sería como un grano de mostaza [Mateo 13:31], que es muy pequeño, y crece hasta ser un árbol y en sus ramas todo tipo de aves sucias vienen a descansar. Dijo también que es semejante a la levadura que hace fermentar toda la masa [Mateo 13:33]: Hay apostasía en toda la fe cristiana. No se trata solo de esta comunión, o simplemente en esa denominación, o  en ese culto, sino en toda la cristiandad, en toda la iglesia. Y dijo, en Mateo 24 versículo 11, el pequeño apocalipsis: “Muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará”. En el versículo 24: ”Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si es posible, aun a los escogidos”. Es un eco continuo, una profecía repetitiva, en estos últimos días vamos a ver un cambio, un gran cambio en las iglesias y en la comunión de nuestro maravilloso Señor.

Por ese motivo, tuve que leer la profecía de nuestro Señor a la iglesia de Laodicea. En su mensaje a la iglesia de Éfeso, dijo nuestro Señor: “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor” [Apocalipsis 2:4]. Cuando el amor se enfría, la fe muere: “Porque con el corazón se cree para justicia” [Romanos 10:10]. Cuando el amor se enfría, la obediencia muere; ”Si me amáis, guardad mis mandamientos” [Juan 14:15]. Cuando el amor se enfría, el anhelo y la búsqueda de la segunda venida de nuestro Señor, el regreso de Jesús, muere. El Señor habla sobre esto en la primera época de la iglesia, a la iglesia de Éfeso. Entonces esta frialdad crece y crece hasta que finalmente, en su mensaje a la iglesia de Laodicea, Él está en el exterior, ni siquiera en el interior, está en el exterior llamando a la puerta [Apocalipsis 3:20]. Este abandono de la expectación hacia nuestro Señor ha llegado a ser casi universal. Es un púlpito escaso, es una iglesia escasa, es un pueblo escaso el que levanta sus ojos a la espera de la intervención de Dios en nuestra historia, la venida de Cristo.

Simón Pedro habló de esta profecía final en 2 Pedro 3:3-4:

 

Sabed ante todo que en los últimos días vendrán burladores, andando según sus propias pasiones y diciendo:

¿Dónde está la promesa de su advenimiento?

Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.

En consecuencia, el buscar al Señor calma, mengua la expectativa humana. La gente empieza a decir: “Los apóstoles estaban equivocados, buscaban la venida del Señor Jesús pero se equivocaron”. Entonces, finalmente concluyen: “El Señor mismo se equivocó. No se dio cuenta que Él estaba prometiendo algo que nunca llegaría a realizarse”. Así que la iglesia se siente como en casa en el mundo. Le encantan las caricias y homenajes del mundo. Y sintiéndose en el mundo como en su propia casa, aplazan la cena de las bodas del Cordero, cuando la novia y el Señor están juntos, y prefieren estar a gusto en Sión.

La consecuencia de esto es que hay una nueva religión, con su concepción filosófica de Dios; hay una nueva iglesia, con su concepción metafísica de Cristo; y hay una nueva interpretación del universo, con su interpretación pseudo-científica de la materia. Entonces, vamos a tomar la nueva concepción metafísica de Cristo y la iglesia. Vamos a mirar a la religión de la iglesia de la apostasía, la iglesia moderna.

En primer lugar, es una iglesia basada en, fundada en, la ley natural, no en la religión revelada sino en fenómenos observables. En esta iglesia moderna de la apostasía, no hay Dios personal: “Él es una fuerza, es una máquina motriz, es una primera causa, es una energía, pero no es personal. Él no hace milagros, ya que estos son imposibles. Y ciertamente no escucha las oraciones, no hay alguien que escuche. En este mundo de la ley natural, las cosas se mueven de forma inexorable e impersonal, no hay nadie que observe ni se preocupe”. Es una iglesia basada en fenómenos observables, la inexorabilidad de la ley.

Otra cosa sobre ella, no da autoridad a la Biblia. Este libro es solo uno de muchos libros sagrados, todos ellos escritos por el hombre en un intento de explicar su existencia aquí en la tierra y, como tal, no tiene la autoridad final. Miré el sello de la Universidad Hebrea de Jerusalén. La Biblia dice: “Porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar” [Habacuc 2:14]. Esto es lo que dice el libro sagrado. Pero cuando lo escriben en ese sello hebreo colocan: “Que la tierra sea llena de conocimiento”. Han quitado a Dios. Para mi sorpresa, la mayoría de ellos son profundos y dedicados ateos. Durante generaciones, en Glasgow, Escocia, en lo que podríamos llamar el ayuntamiento, hubo un gran eslogan allí, uno significativo: “Dejad a Glasgow florecer por la predicación de la Palabra”. Después de la Segunda Guerra Mundial reconstruyeron- lo que llamaríamos ayuntamiento – y esta vez pusieron el eslogan que había estado allí durante generaciones de esta manera: “Dejad a Glasgow florecer”. Quitando “la predicación de la Palabra”, apartándose de las Sagradas Escrituras.

No es solo una iglesia basada en la ley natural la que hace a Dios impersonal y priva a la Biblia de su autoridad, sino que el cristianismo se convierte en una religión más – no una autoridad última en sí misma. Es solo uno de los intentos del hombre para conocer a Dios.

Visité a un pastor y predicador Unitario en Nueva Inglaterra y me dijo: “Nuestra religión está por encima del cristianismo. Tomamos lo mejor del cristianismo y, siendo eclécticos, tomamos lo mejor de todas las otras religiones del mundo. Así que estamos por encima de la fe cristiana”.

En segundo lugar, esta iglesia de la apostasía se basa en la divinización del hombre, el destronamiento de Cristo y la exaltación del hombre. Ellos enseñan que Dios se encarna en todos nosotros: ”La chispa divina está en todos nosotros y la única diferencia entre nosotros y Jesús es una cuestión de grado, no de calidad o tipo. Lo que tenemos que hacer es avivar la chispa de la divinidad en nosotros”. Ellos dicen que todos nosotros, toda la humanidad, todas las generaciones se mueven bajo la ley de la evolución dinámica: “Hay un progreso inevitable en la vida del ser humano. En consecuencia, no hay tal cosa como la perfección en el pasado, nos estamos moviendo inexorablemente en y hacia arriba, hacia una perfección que tenemos por delante. Y si nos dan tiempo, tendremos una humanidad perfecta, evolucionaremos hacia ello. Nos convertiremos en ángeles algún día, o incluso en arcángeles”. La misma apostasía moderna enseña que el pecado no es más que el breve oscurecimiento pasajero del sol: “El pecado no es más que el polvo sobre la imagen de la moneda, no es más que el arrastre de nuestra ascendencia animal, el pecado no es más que un tropezón. Si nos dan tiempo, y lo superaremos, vamos a evolucionar más allá de él”. Esa es la iglesia de la apostasía, esa es la iglesia moderna.

No solo es una iglesia construida sobre la ley natural, no solo es una iglesia que diviniza al hombre -destrona a Cristo- , sino que la iglesia de la apostasía encuentra la salvación en términos sociológicos, de progreso social, de tonos sociales. Cree en un humanismo caritativo. Sustituye el reino de Dios por el reino de la sociedad humana y su objetivo es la reestructuración de la sociedad. Cuando sean capaces de reconstruir el orden social, la edad de oro llegará. La iglesia de la apostasía ya no busca la salvación de las almas a través de la obra redentora de Cristo, sino que busca la reestructuración del orden social en la ciudad, en el estado, en la nación, en el mundo.

He escrito aquí, lo mejor que he podido, seis cosas que contrastan las enseñanzas de la Palabra de Dios y las enseñanzas de la iglesia de la apostasía, la iglesia moderna.  Primero: La Escritura dice que hay un Dios personal, Creador del cielo y de la tierra, un “alguien” que los hizo, Dios, Jehová, el Señor Jesucristo. El Nuevo Testamento dice: “En el principio era el Verbo…” [Juan 1:1], y por Él fueron hechas todas las cosas [Genesis 1:1]. Eso es lo que dice la Biblia. Ahora bien, esta es la enseñanza de la iglesia moderna de la apostasía: No hay Dios personal, sino una energía eterna o una fuerza, nunca ha habido un acto de creación, la materia siempre fue, es eterna.

Segundo, las Escrituras dicen que además del hombre hay otras inteligencias creadas: Hay ángeles, ángeles caídos, demonios, Satanás. Hay un reino de oscuridad bajo el gobierno del ángel caído Satanás, el enemigo de Dios y del hombre, el príncipe de este mundo. Eso es lo que dice la Biblia. La iglesia moderna de la apostasía dice que no hay ángeles, buenos o malos, ni demonios, ni Satanás, ni reino de las tinieblas. Se burlan de la idea de un Satanás personal.

Tercero: Las Escrituras dicen que el hombre cayó de su perfección y bondad original quedando bajo la ley del pecado y de la muerte, y por tanto necesita un redentor, alguien tiene que salvarnos. La iglesia de la apostasía dice que el hombre ha evolucionado hacia arriba y nunca ha caído, que no necesita redención, sino que se encuentra en proceso de evolución hacia un estado de mayor bondad y sabiduría.

Cuarto: Las Escrituras dicen que el unigénito Hijo de Dios se hizo hombre para redimir al hombre del pecado y de la muerte, lo hizo en la cruz y ahora es nuestro Sumo Sacerdote intercediendo por nosotros en el cielo. La iglesia de la apostasía, la iglesia moderna, dice que Jesús no es más que uno de los hijos de Dios, todos somos hijos de Dios. Porque Dios está encarnado por igual en todos los hombres. No es ahora nuestro Sumo Sacerdote, ya que su trabajo como maestro terminó cuando nos dio un ideal moral.

Número cinco: Las Escrituras dicen que hay un reino de Cristo creado para el regreso de nuestro Señor resucitado, en el que su iglesia, hecha semejante a Él en la vida de resurrección, reinará con Él y todas las naciones habitarán en paz. Va a haber un milenio. La iglesia de la apostasía dice que no habrá regreso de Cristo a la tierra y que no habrá resurrección de los muertos. A través de procesos de evolución, la tierra verá una humanidad perfeccionada, un nuevo orden social en el que todos los males serán eliminados y el reino del hombre vendrá.

Y por último: Las Escrituras dicen que el conflicto del bien y del mal, de Cristo y Satanás, llegará a una decisión definitiva en el triunfo personal de Cristo sobre Satanás, cuando Satanás sea echado en el pozo sin fondo junto con los que le siguen. Eso es lo que enseña la Biblia. La iglesia moderna dice que no hay abismo, que no hay infierno, que no habrá tal combate, porque todo el mal es un bien imperfecto, un tropiezo y desaparecerá cuando la humanidad se desarrolle.

Ahora, esto es lo que los apóstoles, por el Espíritu, dijeron que sucedería. Es lo que Jesús dijo que sucedería. Y lo estamos viendo en nuestro tiempo moderno. No creeríais a los extremos que está llegando: el Consejo Mundial de Iglesias apoya el marxismo, el comunismo y económicamente, a guerrillas y terroristas en la tierra para derrocar a los gobiernos modernos, oficiales electos a nivel nacional. Nunca se detiene.

Para concluir. ¿Qué dice la Biblia sobre el fin último de la iglesia de la apostasía? En el capítulo diecisiete del Apocalipsis, la iglesia de la apostasía se llama “la mujer escarlata ” y cabalga sobre la bestia. Y hay algo extraño acerca del juicio sobre esa mujer escarlata, la iglesia de la apostasía, Dios destruye a la bestia, Dios destruye a Babilonia – el sistema mundial del mal – Dios destruye al anticristo. ¿Pero quién destruye a esa mujer escarlata? La bestia: cansada de sus pretensiones, los mismos gobiernos se levantan para aniquilarla, destruirla, esa es la profecía [Apocalipsis 17:3-16].

No puedo terminar sin la profecía de la verdadera iglesia de Jesús. ¿Cuál es su destino? ¡Bendito sea Dios! Su destino es encontrarse con su Señor, para estar con él para siempre, para estar sentada a su lado en la cena de las bodas del Cordero, para gobernar y reinar con Él eternamente [Apocalipsis 19:7-9]. Su iglesia se llama ekklesia, “los llamados cuerpo de Cristo”. Es una elección. En un mundo de maldad, violencia, sangre, pecado y muerte, su iglesia es ekklesia, una familia llamada por Dios. Adán y Eva fueron elegidos, sobre toda la creación consciente. Noé fue elegido, llamado entre los antediluvianos. Abraham fue elegido entre todos los pueblos idólatras del mundo. Israel, Jacob, fue llamado por encima de Esaú. Judá fue elegido por encima de sus hermanos. David, por encima de todos los príncipes de Judá. Belén fue elegida por encima de todas las ciudades de Israel. María fue llamada, sobre todas las hijas de Sión. Y el apóstol Pablo fue elegido por encima de todos los rabinos de la Diáspora para ser el predicador de los gentiles.

Esta misma elección llega hasta nosotros. Hemos sido elegidos, llamados, a ser miembros del cuerpo de nuestro bendito Señor. ¿Y por qué no hemos de regocijarnos y alabar a Dios, alegrarnos y adorarle porque su gracia se ha extendido incluso hasta nosotros? ¿Por qué no soy un pagano? ¿Por qué no soy un ministro de la iglesia de la apostasía? ¿Por qué no somos contados entre aquellos que son falsos y engañosos en su lectura de las Escrituras y en su creencia en el Dios personal que nos hizo y en un Redentor personal que murió para salvarnos? Simplemente Dios ha sido bueno con nosotros, Dios ha sido maravillosamente bueno y alabamos su nombre y nos postramos en humilde acción de gracias porque el Señor ha pensado en nosotros.

Maravilloso Salvador, en un mundo de engaños y falsas enseñanzas, en un mundo de apostasía, Señor, gracias porque todavía tenemos el corazón, el espíritu, el compromiso y la humildad para creer las palabras del Libro Sagrado, aceptar como verdad eterna la enseñanza de nuestro bendito Salvador, en quien encontramos el perdón de los pecados, una promesa de vida eterna y un lugar más allá de la tumba.